Pérdida de apetito

Quizá la comida no sabe bien... o las molestias en la boca y la garganta hacen que comer sea en ocasiones una experiencia incómoda... o simplemente no tiene apetito. También puede estar enfrentando otros efectos secundarios, como náuseas, estreñimiento y diarrea, que también tienden a disminuir el interés en comer. Cualquiera sea la causa, la pérdida de apetito es un problema común para las personas con cáncer. Esto puede ser un problema para usted durante unos pocos días, posiblemente en la época que recibe quimioterapia, o puede ser algo constante.

El balance final es este: usted debe comer para mantenerse fuerte y ayudar a su cuerpo a luchar contra el cáncer. Por lo tanto el desafío no debe ser acerca de si usted comerá, sino acerca de encontrar formas en las cuales alimentarse sea una experiencia tolerable e incluso placentera mientras consume suficientes calorías para mantener su peso y su estado de salud general. De la misma forma que se somete a tratamientos y toma medicamentos para luchar contra el cáncer, debe considerar su inversión de alimentarse adecuadamente como un paso positivo y necesario para tener la mejor calidad de vida posible.


Prevención y manejo

Si bien puede que no sea posible protegerlo realmente contra la pérdida de interés en la alimentación, existen ciertos pasos que puede tomar para manejarlo:

Comprender la pérdida de apetito por lo que es – un efecto secundario normal e incluso esperado de algunos tipos de cáncer y tratamientos. No interprete una pérdida temporal de interés en la comida como un indicador de que se está enfermando más.

Comprenda la relación nutricional entre su comida y su bienestar. Dedique más tiempo a leer sobre la forma en la que actúa la nutrición, los diferentes alimentos que contribuyen con su salud. Es importante comprender que necesitará tanto las comidas con alto contenido de proteínas (aquellas que evitan que sus tejidos corporales se descompongan durante el tratamiento), como los alimentos de alto contenido calórico para evitar la pérdida de peso. La pérdida de peso debilita su organismo en el momento en el que menos puede permitirse usar sus nutrientes almacenados como principal fuente de energía. La pérdida de peso permanente también aumenta el riesgo de infección.

Tenga presente que no está solo al experimentar la pérdida de apetito – y hable con otros sobre cómo manejan el problema. Consulte a su equipo de atención a la salud para que le recomienden un dietista; ellos pueden ayudarlo a analizar destrezas eficaces para manejar el problema y comer bien. Si participa en un grupo de apoyo para el cáncer, hable sobre esto allí. Verá que otros han tenido este mismo problema y algunas de sus técnicas pueden también funcionar para usted.

Propóngase minimizar la tensión en torno a las comidas. Muchos pacientes oncológicos encuentran que sus cuidadores se preocupan por el rechazo a comer – y esto aumenta la tensión para ambas partes. Anime a sus cuidadores a que se informen sobre los problemas que experimentan los pacientes con cáncer respecto a las comidas, y busquen formas de manejar este problema juntos. Trabajar como equipo para manejar el problema de la comida funciona mucho mejor que un "tire y afloje".

Pésese a intervalos regulares a la misma hora del día, usando la misma balanza cada vez.

Comprenda las subidas y bajadas de la alimentación mientras está en tratamiento. No se sorprenda si las comidas saben diferentes que lo usual – o si un bocadillo que pensó que sería apetitoso ya no lo es diez minutos después, cuando intenta comerlo. Todo esto puede ser químico, y no sucede porque usted esté empeorando o se esté poniendo difícil. Es importante que sus cuidadores también comprendan estas cosas.


Tratamiento

Los pacientes oncológicos han usado una variedad de enfoques para alentar la alimentación cuando experimentan una pérdida de apetito. Aquí le presentamos algunos de los mejores para que los tenga en cuenta:

Si desarrolla un rechazo a una o varias comidas particulares que antes le gustaban, no se fuerce a comerlas. Su gusto por esta comida probablemente volverá después de que finalice el tratamiento, y no existe ninguna razón para que se obligue a comerla durante el tratamiento.

Cuando piense en comida, piense pequeño y frecuente. A muchos pacientes les resulta incómodo comer comidas tradicionales, grandes, tres veces al día. Pruebe qué funciona para usted - comer cuando le apetezca, sin importar la hora del día, y comer muchas porciones pequeñas durante el transcurso del día y la noche. Y prepárese para que sus patrones de alimentación cambien a medida que progresa con el tratamiento. Lo que funcionó la semana pasada puede que necesite ajustarse esta semana - eso está bien.

Si es posible, manténgase "conectado con el mundo", continúe participando en la mayor cantidad posible de actividades de la vida diaria y trabaje siempre que le sea posible. Permanecer activo mejora el apetito. Si es posible, incluya el ejercicio moderado en su día; esto también mejora el apetito. Al igual que muchas cosas, algo de ejercicio es mejor que nada.

Haga que las comidas planeadas sean lo más placenteras posible. Fomente la compañía cuando coma, y haga el ambiente placentero y atractivo. Si está solo, lea o mire su programa de televisión favorito o una película. Las distracciones como estas ayudan a no pensar en cuántos bocados más uno debe comer, cuánta comida resta para terminar, y así sucesivamente.

Si preparar la comida es un problema, pida la ayuda de cuidadores, miembros de la familia y amigos. Muchas personas están buscando formas de ayudarlo - y la preparación de la comida puede ser una forma de hacerlo. Si no tiene cuidadores disponibles, muchas comunidades tienen agencias que pueden ayudar; pida al trabajador social de su hospital que lo ayude a encontrar estas organizaciones de la comunidad.

En ocasiones las comidas frías pueden ser más fáciles de comer, ya que tienen menos olor.

Coma lo que le guste. No se preocupe tanto como lo haría normalmente en comer una dieta balanceada.

Si siente síntomas de acidez estomacal o reflujo, o se siente "lleno" después de comer muy poco, informe esto a su proveedor de atención a la salud.

Si encuentra que aún no está comiendo lo suficiente cada día y que está perdiendo peso, consulte a un dietista y a su equipo de atención a la salud acerca de usar complementos nutricionales.

Es importante que coma cantidades suficientes de proteínas todos los días. Haga un esfuerzo especial para buscar alimentos que contengan proteínas para mantenerlo fuerte. Los alimentos que tienen un alto contenido de proteínas incluyen el atún enlatado, algunas sopas (mire la información en la etiqueta), pollo, pavo, carnes rojas, pescado, nueces enlatadas, queso cottage, queso ricotta, mantequilla de maní, licuados de leche, yogur, leche, queso, huevos, hummus, algunas barras de granola y budines. Si los productos lácteos le producen malestar estomacal (lo que significa una intolerancia a la lactosa), busque una leche especial que no tenga lactosa o con bajo contenido de lactosa.

Si comer un alimento dado, como por ejemplo la carne, le quita el apetito, considere la opción de combinar la carne, como ser carne picada o molida, con salsas, verduras y pasta, por ejemplo. Combinar alimentos en formas creativas puede ser más agradable cuando se está perdiendo el apetito. Por ejemplo, si no le apetece comer solo queso, considere preparar un simple sándwich caliente de queso o derretir algún queso como salsa para las verduras.

Agregar mantequilla o margarina adicional a las comidas puede no sólo ayudarlo a agregar calorías, sino que también puede cambiar el sabor y la textura de la comida de un modo agradable.

Esfuércese por controlar las náuseas; nada quita más el apetito que esto. Existen excelentes medicamentos para ayudarlo a controlar las náuseas y debe asegurarse de que su equipo de atención a la salud se los proporcione para mantener las náuseas bajo control.

El estreñimiento y la diarrea pueden afectar su apetito, especialmente si son persistentes, y deben ser tratados. Consulte Estreñimiento y Diarrea.

Después de algunos tipos de cirugía oncológica, los alimentos con alto contenido graso pueden causar problemas digestivos como gases, diarrea, calambres o estreñimiento. Consulte a su equipo de atención a la salud si se puede esperar que su cirugía provoque estos síntomas.

Beba grandes cantidades de líquido, evitando las bebidas carbonatadas si es posible. Mantenerse bien hidratado ayuda a controlar las náuseas y otros efectos secundarios provocados por la quimioterapia.

Si tiene un constante sabor "metálico" en su boca, pruebe chupar caramelos duros dulces o de otro sabor para reducir el sabor metálico. Experimente para encontrar qué sabor funciona mejor.

Use condimentos para alterar levemente el sabor de la comida que está encontrando desagradable. Por ejemplo, los condimentos como la albahaca, el orégano y el romero pueden hacer interesante el sabor de la carne roja, el pescado o las aves. Marinar estos alimentos en jugos de frutas dulces o aderezos ácidos también puede producir un sabor apetitoso.

Use métodos de cocción que no le produzcan malestar. Si el olor a frituras le molesta, considere hornear o asar.

Si su apetito está tan reducido que está perdiendo peso en forma constante, su equipo de atención a la salud necesita saberlo para solucionar este problema. Es posible que deseen usar medicamentos para ayudarlo a mejorar su apetito, y usar también complementos alimenticios. La pérdida de peso grave, llamada "consumo" es un efecto secundario grave del tratamiento oncológico y debe ser corregida.


Preguntas para su médico

Para tratar su pérdida de apetito, su equipo de atención a la salud puede incluir un enfermero, un dietista y un oncólogo.

1.      ¿Cómo puede ayudarme a encontrar formas de mejorar mi dieta, incluso cuando no tengo apetito?

2.      ¿Cuántas calorías al día debo consumir?

3.      No estoy comiendo suficiente porque he aumentado de peso durante mi tratamiento oncológico. ¿Cómo puedo modificar mi dieta para obtener una buena nutrición si aumentar más de peso?

4.      ¿Hay algún dietista disponible a quien pueda consultar?

5.      ¿Cuánto tiempo continuaré experimentando sabores extraños en mi boca? ¿Qué es lo que está causando esto?

6.      Estoy perdiendo peso en forma constante. ¿Cómo puedo tratar y revertir este problema? ¿Cuáles son mis opciones?

7.      Continúo comiendo muy poco debido a que sigo con náuseas debido al tratamiento. ¿Cómo me puede ayudar a controlar mis náuseas?

8.  ¿Deberíamos considerar el uso de medicamentos corticoesteroides, dronabinol (Marinol) o megestrol (Megace) para tratar mi falta de apetito?


Recursos

Haga clic aquí para obtener una lista de recursos.

 

 

SURVIVOR PROFILES

Taylor Bell, lung cancer survivor

"My diagnosis came two weeks after my 21st birthday. So much for lung cancer being a smoker’s disease that older people get."
Read More | Leave a Comment | Submit Your Story